Trastorno de alimentación

En años recientes hemos sido testigos del incremento de múltiples patologías en el ámbito de la salud mental, uno de estos compromete a un comportamiento vital para nosotros “alimentarnos”.

Trastorno de alimentación.

El trastorno de la alimentación

¿Son los trastornos de la conducta de alimentación exclusivos de los adolescentes?

En años recientes hemos sido testigos del incremento de múltiples patologías en el ámbito de la salud mental, uno de estos compromete a un comportamiento vital para nosotros “alimentarnos”.

Efectivamente, me refiero a los Trastornos de la Conducta de alimentación, mucho se habla de la relación de estos trastornos y los adolescentes, pero en esta oportunidad que tengo de hablarles de estos temas, me gustaría ampliar sobre un gran mito al que poco se hace referencia y por lo mismo, existe limitada información e investigación al respecto, pero que desafortunadamente no es ajena para muchas mujeres mayores de 25 o más, quienes por diversas circunstancias debutan con un TCA a estas edades.

La vida actual sugiere múltiples exigencias en todos los ámbitos, para las mujeres estar a la altura de estos estándares no ha sido fácil, el mundo profesional principalmente influye en el deseo de estar delgados y puede ser un desencadenante de la falta de autoestima.

Existe una gran presión ejercida sobre el aspecto corporal, a la hora de acceder al mundo profesional, la presencia exterior se vuelve muy importante e incluso en algunos trabajos desde el anuncio mismo se dice claramente “buena presentación”, muchas veces aunque no se especifica, en la mente del entrevistados puede estar presente esta cuestión.

El cuerpo delgado es símbolo de triunfo, en sentido inverso el sobrepeso, es un símbolo de descuido personal, de poco interés y despreocupación, que sin querer es hipotéticamente se traslada al ámbito laboral, aunque esta correlación no sea real.

Por otro lado están los eventos de vida a los que muchas mujeres a esta edad pueden enfrentar, algunos de ellos son:

  • Perdida de un ser querido (divorcio o muerte)
  • Aumento de las obligaciones, por cuidado de niños y/o ancianos
  • Insatisfacción corporal, resultado del envejecimiento y de la disminución del metabolismo, por lo que hay acumulación de grasa corporal
  • Cambios en el estilo de vida (comidas constantes en restaurantes, falta de tiempo de realización de ejercicio)
  • Cambios en la estructura familiar
  • Estrés asociado a las presiones económicas (pérdida del empleo o jubilación)

Cualquiera de estas condiciones, puede llevar a una persona a experimentar baja autoestima, miedos, sentimientos de inadecuación, soledad, insatisfacción, sensación de fracaso ante la vida, depresión, ansiedad que pueden desencadenar un Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Debido a la estrecha relación entre estos trastornos y los adolescentes, muchas veces las mujeres mayores que debutan con estos trastornos, no siempre sienten la confianza de pedir ayuda, se sienten avergonzadas y sin derecho a experimentar este tipo de síntomas, por ser mucho más propensos en adolescentes o sentir que es un problema que deberán resolver ellas mismas y muchas veces por miedo a ser criticadas o poco comprendidas.

Nunca es tarde para pedir y recibir ayuda, un Trastorno de la alimentación, no puede resolverse por sí mismo, es necesaria la ayuda interdisciplinaria y el apoyo de la familia, para lograr salir adelante, al no buscar un tratamiento puede llevar a condiciones graves y que se complique el problema.

Estos padecimientos de la alimentación, no son exclusivos de adolescentes, pueden aparecer a cualquier edad, tanto en mujeres como en varones, y la necesidad de un apoyo es importante, la recuperación de un Trastorno de la alimentación, es un camino de gran esfuerzo, no hay que permitir que los prejuicios, sigan predominando y que muchos pacientes se queden sin tratamiento, y experimenten una vida de sufrimiento, por vivir en silencio.

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