Mañana será… ¡otro día!

Mañana será otro dia. Mañana viviré libre e intensamente. A partir de mañana tendré como divisa ser espontáneo, ser libre. A partir de mañana tendré cuidado de mis cosas. Seré organizado, meticuloso, ordenado, pulido.

¡Mañana será otro día!, lo tengo claro. Desde mañana mismo me pondré. Desde mañana mismo seré una persona nueva, ya no me hará pereza decir lo que pienso ni hacer lo que quiero. Aunque me cueste, aunque me duela… sereno, desde mañana mismo, yo. Tal cual, tal cual, sin matices ni contemplaciones.
A partir de mañana, no pensaré en sí ofendo o no, en si hago estorbo, en sí Mal piensa de mí. Se acabó fingir o decir sólo lo que todo el mundo quiere escuchar. Mañana será otro día, el inicio de un nuevo yo; mañana quiero ser lo que soy sin envoltorios ni disfraces, dormiré con la tranquilidad de los sinceros, los transparentes, los auténticos. Iré por el mundo con la cabeza bien derecho, seguro de mí y convencido.

Sé que me dirán que soy arrogante, pedante, creído, presuntuoso, altivo, soberbio… que estoy engreído. Pero esto pasará pronto, tan pronto como descubran como soy, como es este nuevo hombre renovado, renacido, incluso; y no les debe costar porque yo estaré, a partir de mañana, tal como pareceré.

Ya no quiero decir nunca más lo que sea conveniente, ya no haré nunca más lo que sea correcto si a mí no me lo parece, aunque no me cueste ningún esfuerzo; ya no dejaré de hacer o decir lo que me parezca mejor, lo siento como auténtico y que refleja mi talante. Desde mañana no voy a caer en la trampa de callar si quiero hablar, de estar quieto si quiero hacer nada, de soñar, de contemplar. El tiempo de fingir acaba hoy y mañana será otro día, otra vida.

La verdad se impondrá por encima de matices o enredos, desde mañana sólo haré o diré lo que me salga de dentro, lo que realmente es verdadero, lo que verdaderamente es sincero. No haré elogios de compromiso, ni alabanzas interesadas; al pan, pan, y al vino, vino. Si me piden opinión la diré sin rodeos no esperando anuencia ni alfombras rojas, me pasearé por los caminos de la verdad orgulloso de haberme transformado en una persona mejor.

Serviré de ejemplo para todos los que todavía creen que no es posible vivir siendo sincero, diciendo las verdades. Me convertiré en una especie de paradigma que sea referencia para los pobres de espíritu, por los pusilánimes, por los débiles de carácter… en definitiva para todos aquellos que viven en la mentira, en el subterfugio, inmersos en la patraña interesada y cómoda. Verán que es posible salir de la madriguera donde se estrujan las conciencias, donde se matizan las obviedades, donde se revuelve la realidad…

Mañana será otro dia. Mañana viviré libre e intensamente. A partir de mañana tendré como divisa ser espontáneo, ser libre. A partir de mañana tendré cuidado de mis cosas. Seré organizado, meticuloso, ordenado, pulido.

Desde mañana mismo voy a decir NO cuando toque decir no. Amigos y enemigos, familiares y ajenos, conocidos y desconocidos:

Ninguno ni nadie obtendrá de mí otra cosa que la verdad, mal que pese, aunque sea dolorosa, aunque me cueste. Desde mañana mismo todo el mundo sabrá que lo que digo y hago es sentido y honesto, real, auténtico, sincero, cierto, fidedigno. Cuando alargue una mano será para ayudar verdaderamente, cuando la emplee para negar será igualmente verdadero y nítido.

No habrá nada de personal que incida en mi trato que será escrupuloso, cuidadoso, respetuoso, aséptico… pero firme y decidido.

Ha llegado la hora de hacer frente a la hipocresía. Ha llegado la hora de liberarme de máscaras y pátinas que confunden, que embrutecen, que evaden. Ahora es la hora de cambiar para mejorar, para ser lo que uno es.

Tendré cajas para todo, tendré espacios reservados para guardar objetos y pensamientos.

Los muebles limpios, la ropa planchada, todo ordenado y listo para ser usado. Orden y organización, limpieza. Algo para cada momento, un momento para cada cosa; cada cosa en su lugar, un lugar para cada cosa. ¡Dios mío! ¿Como no me había decidido antes a emprender esta nueva vida que será real y pura, auténtica y diáfana, nítida, cristalina?

Como he dejado pasar el tiempo de forma tan absurda, mezquina, vacua, fútil… Ahora me doy cuenta que he estado perdiendo el tiempo, que he estado dormido, adormecido, perdido, inconsciente. Desde mañana me espera un sin fin de nueva vitalidad, de nuevas y ilusiones; me espera un futuro lleno de esperanza, tengo delante un horizonte esplendoroso, luminoso, rutilante, refulgente.

La vida adquiere un nuevo sentido, una dimensión desconocida que exploraré con avidez y entusiasmo. Todo el mundo me entenderá, todo el mundo envidiará mi determinación, mi fortaleza, ¡mi resolución! No habrá nadie, a partir de mañana, que dude de mi palabra. Con todas las cosas bien ordenadas, mi mente será clara.

¿Qué digo clara? ¡Preeminente! ¡Mis opiniones serán valoradas por ecuánimes, sinceras, leales y justas! Lo que diga yo será dogma, irá a misa (como dice la gente vulgar). No tengo que esperar más. ¡No puedo esperar más! El destino ha llegado y cargado de resolución dormiré por última vez siendo un hombre pobre de espíritu y falto de coraje.

Mañana será otro día.

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