La inteligencia interpersonal

La inteligencia interpersonal es la que nos permite entender a los demás. La inteligencia interpersonal es mucho más importante en nuestra vida diaria que la brillantez académica.

La inteligencia interpersonal

La inteligencia interpersonal o social permite al individuo actuar y reaccionar con los demás de manera correcta. Lo lleva a notar las diferencias de carácter, naturaleza y motivos de acción entre los individuos. Permite empatía, cooperación, tolerancia. Da la posibilidad de detectar las intenciones de alguien sin que se declare abiertamente. Esta forma de inteligencia resuelve problemas relacionados con las relaciones con los demás; Ayuda a comprender y generar soluciones válidas para ayudar a otros.

Profesiones: líderes, organizadores.

Estudiante: sensible a las reacciones y necesidades de quienes lo rodean. Prefiere aprender cooperando con otros. Él fácilmente construye relaciones. Él escucha las ideas de los demás.

La inteligencia interpersonal es la que nos permite entender a los demás. La inteligencia interpersonal es mucho más importante en nuestra vida diaria que la brillantez académica, porque es la que determina la elección de la pareja, los amigos y, en gran medida, nuestro éxito en el trabajo o e el estudio.

Los primeros pasos para entender la inteligencia

El psicólogo inglés Charles Spearman propuso en 1904 una teoría basada en un análisis factorial de la inteligencia. Según él, la inteligencia es unidimensional, lo que significa que se puede medir con un solo valor. Además, existe una correlación entre las facultades de razonamiento y la percepción sensorial que llamó factor g o inteligencia general. Para evaluarlo, les dio a los estudiantes una serie de pruebas y concluyó que su promedio correspondía al factor g.

Esto implica que, en teoría, aquellos que tienen una buena “g” tienen una mayor probabilidad de tener éxito en todas las pruebas que aquellos que tienen una buena “g”. Si bien esta teoría no es matemáticamente discutible, tiene limitaciones. En efecto, su poder predictivo no es absoluto ya que relaciona capacidades cognitivas que, para algunos, no tienen relación entre sí. Entonces, incluso si una ” g ” muy alta o muy baja permite evaluar a un individuo, este no es el caso para una ” g ” promedio. De hecho, un individuo puede sobresalir en algunas áreas y no tener éxito en otras. Esta realidad no está cubierta por la teoría de Spearman, que mide principalmente casos extremos.

La inteligencia interpersonal se basa en el desarrollo de dos grandes tipos de capacidades, la empatía y la capacidad de manejar las relaciones interpersonales.

La empatía

La empatía es el conjunto de capacidades que nos permiten reconocer y entender las emociones de los demás, sus motivaciones y las razones que explican su comportamiento.

La empatía supone que entramos en el mundo del otro y vemos las cosas desde su punto de vista, sentimos sus sentimientos y oímos lo que el otro oye. La capacidad de ponerse en el lugar del otro no quiere decir que compartamos sus opiniones, ni que estemos de acuerdo con su manera de interpretar la realidad. La empatía no supone tampoco simpatía. La simpatía implica una valoración positiva del otro, mientras que la empatía no presupone valoración alguna del otro.

La empatía tampoco se debe de confundir con la bondad. Los buenos timadores se caracterizan por tener una empatía muy desarrollada. La inteligencia interpersonal (al igual que todas las demás inteligencias) es una capacidad que se puede usar para el bien o para el mal.

Para poder entender al otro, para poder entrar en su mundo tenemos que aprender a ponernos en su lugar, aprender a pensar como él. Por tanto la empatía si presupone una suspensión temporal de mi propio mundo, de mi propia manera de ver las cosas.

Una de las habilidades básicas para entender al otro es la de saber escuchar. La mayoría de nosotros, cuando hablamos con otros le prestamos más atención a nuestras propias reacciones que a lo que nos dicen, escuchamos pensando en lo que vamos a decir nosotros a continuación o pensando en que tipo de experiencias propias podemos aportar.

Aprender a escuchar supone enfocar toda nuestra atención hacia el otro, dejar de pensar en lo que queremos decir o en lo que nosotros haríamos.

Cuando escuchamos con atención escuchamos con todo el cuerpo. En los estudios realizados por Paul Eckman sobre comunicación se demuestra claramente que la impresión que producimos en el otro depende mucho más de cómo le decimos que de lo que decimos. Es decir la comunicación no – verbal es más importante que la verbal.

La inteligencia intrapersonal se asocia con la capacidad de comprender y controlar las propias emociones, sentimientos y reacciones. Las personas con esta inteligencia se conocen bien, están en armonía consigo mismas y conocen sus habilidades y límites y pueden cuestionarse a sí mismas. Tienen buena intuición y saben cómo establecer objetivos relevantes y alcanzarlos a través de una buena autodisciplina.

Les gusta estar solos, reflexionar, introspección, escribir un diario, meditar, progresar, mejorar, escribir

Aprenden mejor … en soledad, concentración y cuándo pueden medir su progreso para mantenerse motivados.

Profesiones que llaman especialmente a la inteligencia intrapersonal : filósofo, terapeuta, escritor, entrenador, psicólogo, sacerdote, sociólogo …
Como el Dalai Lama.

Las personas con gran capacidad de empatía son capaces de sincronizar su lenguaje no – verbal al de su interlocutor. No sólo eso, también son capaces de ‘leer’ las indicaciones no – verbales que reciben del otro con gran precisión. Los cambios en los tonos de voz, los gestos, los movimientos que realizamos, proporcionan gran cantidad de información.

Esa información la procesa el hemisferio holístico y por lo tanto es más difícil de explicar verbalmente. Sin embargo no tenemos más que sentarnos en una cafetería y ponernos a observar a las personas a nuestro alrededor para descubrir que nos es muy fácil notar quienes son amigos y quienes no.

Las personas que están en sintonía demuestran esa sintonía físicamente. Con frecuencia adoptan la misma postura, o se mueven a la vez, o hacen los mismos gestos.

El impacto de los elementos no – verbales no se debe a la casualidad. Nuestra manera de entender el mundo, nuestra manera de pensar se refleja en todo nuestro cuerpo, no sólo en lo que decimos.

Cuando adaptamos nuestro lenguaje corporal, nuestra voz, y nuestras palabras a las de nuestros interlocutores, nos es más fácil entrar en su mundo, y cuando entendemos el mundo del otro podemos empezar a explicarle el nuestro.

La capacidad de manejar las relaciones interpersonales

Cuando entendemos al otro, su manera de pensar, sus motivaciones y sus sentimientos podemos elegir la manera más adecuada de presentarle nuestro mensaje. La misma cosa se puede decir de muchas maneras. Saber elegir la manera adecuada y el momento justo es la marca del gran comunicador.

La capacidad de comunicarnos es la que nos permite organizar grupos, negociar y establecer conexiones personales.

En su libro “Frogs into Princess” Bandler y Grinder, creadores de la PNL, dicen que los ‘magos’ de la comunicación se caracterizan por tres grandes pautas de comportamiento.

Primera, saben cuál es el objetivo que quieren conseguir, la segunda, que son capaces de generar muchas respuestas posibles hasta encontrar la más adecuada. Por último tienen la suficiente agudeza sensorial para notar las reacciones del otro.

La capacidad de establecer objetivos es uno de los requisitos de la inteligencia intrapersonal, la agudeza sensorial implica la atención a los aspectos no – verbales de la comunicación.

La flexibilidad o capacidad de generar muchas respuestas está relacionada con la capacidad de aprender a ver las cosas desde muchos puntos de vista. Como dice uno de los principios básicos de la PNL “si siempre haces lo mismo, siempre tendrás los mismos resultados” y, lo que es lo mismo, si siempre analizas las cosas desde el mismo punto de vista, siempre se te ocurrirán las mismas ideas.

La empatía y la capacidad de manejar las relaciones interpersonales son cualidades imprescindibles en un aula, por eso no es de extrañar que la enseñanza sea una de las profesiones donde la inteligencia interpersonal se encuentre con más frecuencia.

Sin embargo, la teoría de Gardner no es suficiente para explicar todos los aspectos de la inteligencia y no está de acuerdo con todos los expertos. En 1993, el psicólogo estadounidense, Raymond Cattell, llegó a refinar este enfoque al finalizar los análisis de Spearman y sintetizar los diferentes modelos. Sugiere que la inteligencia sea representada por una pirámide de tres niveles. En su base encontramos capacidades específicas como la memoria visual, el tiempo de reacción o la fluidez de las ideas.

En el segundo nivel, estas facultades se agrupan en ocho conjuntos. El primero es el factor de inteligencia fluida, que es la capacidad de un individuo para adaptarse a nuevas situaciones, para ser lógico. Entonces, el factor de inteligencia cristalizado se basa en lo contrario en el conocimiento o las habilidades adquiridas.

Hay tareas que miden la comprensión del lenguaje, vocabulario, etc. El factor de memoria general agrupa las tareas de memoria asociativa y visual. Finalmente, en la parte superior de la pirámide encontramos el factor g, querido por Spearman, quien asegura la correlación entre todos los demás factores. Con este enfoque, Cattell logra una síntesis entre las concepciones unidimensionales y multidimensionales de la inteligencia.

La Inteligencia InterpersonalLos gerentes han relegado las emociones al rango de “ruido parasitario”, lo que obstaculiza innecesariamente el funcionamiento racional de las empresas. Esos días han terminado. Debido a que el desafío que enfrentan las empresas en todo el mundo hoy en día es muy precisamente tomar conciencia de su “capital emocional” y de lo que el liderazgo resonante puede brindarles [es decir, directo y motivado por la inteligencia emocional], y para promover su despliegue cultivando la competencia emocional de sus líderes, clave para la resonancia colectiva y la realización individual.

Los líderes siempre han desempeñado un papel emocional vital. Desde las primeras edades de la humanidad, los líderes tribales y los chamanes deben su poder al atractivo emocional de su estilo de mando. En todas partes y en todo momento, es con su líder que un grupo humano encuentra confianza y orientación en un contexto de incertidumbre o peligro, o cuando hay que hacer un trabajo. El líder actúa como la guía emocional para el grupo.

En los negocios modernos, esta tarea emocional primordial, aunque ahora en gran medida invisible, todavía se encuentra entre las principales misiones de liderazgo: dirigir las emociones colectivas en una dirección positiva y disipar la niebla creada por las emociones tóxicas. Desde la junta directiva hasta el taller, se aplica siempre que un hombre o una mujer guíen a otros. […] Si las emociones de los individuos se guían hacia el registro de entusiasmo, las actuaciones se multiplicarán por diez; Si se deslizan por la pendiente del resentimiento y la ansiedad, retrocederán.

Los líderes excepcionales son aquellos que llevan las emociones de sus empleados en la dirección correcta.

Y, naturalmente, las habilidades emocionales de los líderes dependen del despliegue del liderazgo resonante: de la forma en que manejan sus propias emociones (inteligencia intrapersonal) y sus relaciones con los demás (inteligencia interpersonal). Los líderes excepcionales son aquellos que llevan las emociones de sus empleados en la dirección correcta.

La inteligencia interpersonal se define como la capacidad de comprender a los demás: qué los motiva, cómo funcionan, cómo cooperar con ellos. Vendedores exitosos, políticos, maestros, clínicos y líderes religiosos tienen grandes habilidades interpersonales.

Otra forma de inteligencia es la inteligencia intrapersonal.

“La inteligencia intrapersonal es una habilidad relacionada, orientada hacia adentro. Es la capacidad de diseñar un modelo preciso y veraz de ti mismo y usarlo para llevar tu vida. ” – Howard Gardner sobre la teoría de las inteligencias múltiples.

En 1983, Howard Gardner formuló por primera vez lo que luego se conocería como la teoría de las inteligencias múltiples . Al hacerlo, introdujo una nueva forma de entender la inteligencia de los niños que han fallado a la escuela en los Estados Unidos.

Para Gardner, las 7 formas principales de inteligencia fueron:

  • Inteligencia lógico-matemática que designa la capacidad de calcular, medir, demostrar lógica y resolver problemas matemáticos y científicos,
  • Inteligencia espacial que permite al individuo usar capacidades intelectuales específicas para tener una representación espacial del mundo mentalmente,
  • Inteligencia interpersonal que permite a la persona actuar y reaccionar con los demás de manera correcta y apropiada.
  • Inteligencia kinestésica corporal que designa la capacidad de usar el cuerpo para expresar una idea o un sentimiento o para realizar una actividad física determinada,
  • Inteligencia verbal-lingüística que describe la capacidad de pensar con palabras y usar el lenguaje para expresar o comprender ideas complejas,
  • Inteligencia intrapersonal que permite formar una representación precisa y fiel de uno mismo y usarla efectivamente en la vida,
  • La inteligencia musical-rítmica que constituye la capacidad de pensar en ritmo y en melodías, reconocer modelos musicales, interpretarlos y crearlos.

Unos años más tarde, otro psicólogo, Peter Salovey, reunió las formas de inteligencia personal propuestas por Gardner en lo que hoy forma la definición básica de inteligencia emocional , que divide en cinco áreas principales:

  1. Conocimiento de las emociones: la autoconciencia, la capacidad de identificar las propias emociones es la piedra angular de la inteligencia emocional. Cualquiera que sea ciego a lo que siente está a merced de sus emociones. Por otro lado, las personas que son capaces de ello llevan una vida mejor y perciben claramente las repercusiones íntimas de sus decisiones personales, la elección de un cónyuge o una profesión, entre otros.
  2. El dominio de sus emociones que representa la capacidad de adaptar sus sentimientos a cada situación. Las personas que no tienen esta capacidad psicológica básica luchan constantemente con sentimientos angustiantes. Quienes lo padecen soportan más contratiempos y molestias que la vida. Son mucho más resistentes.
  3. Motivación propia: debes saber cómo canalizar tus emociones para concentrarte y motivarte. Controlar sus emociones y ser capaz de posponer la satisfacción de sus deseos y suprimir sus impulsos es la base de todo logro. Ser capaz de ponerse en un estado de “fluidez” psicológica le permite hacer cosas notables.
  4. Percepción de las emociones de los demás: la empatía es el elemento fundamental de la inteligencia interpersonal. Las personas empáticas son más receptivas a las señales sutiles que indican las necesidades y deseos de los demás.
  5. El dominio de las relaciones humanas:  saber cómo mantener buenas relaciones con los demás es sobre todo saber cómo manejar sus emociones. Las personas que saben cómo hacerse populares, que saben cómo administrar y conducir eficazmente sus relaciones con los demás los tienen en el más alto grado. Tienen éxito en cualquier negocio basado en relaciones armoniosas.

Ahora solo tienes que tomar el examen por ti mismo. ¿Sientes que tienes cada una de las facultades descritas anteriormente? ¿Puedes describir correctamente lo que sientes? ¿O dejas que tus emociones se hagan cargo cuando sientes un poco de presión?

Si desea obtener independencia financiera, debe asegurarse de tener una inteligencia emocional sólida, que se reduce a cultivar cada una de las habilidades descritas anteriormente. Las personas exitosas son ante todo las personas que manejan sus emociones, especialmente en situaciones que pueden provocar ansiedad.

La inteligencia emocional es la base sobre la cual descansa su éxito futuro, cualquiera sea la naturaleza del proyecto involucrado. Y la independencia financiera es sin duda un proyecto que vale la pena echar un vistazo más de cerca a sus propias habilidades interpersonales.

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