La imagen corporal positiva

La imagen corporal negativa juega un papel central en el desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria, ya que favorece el que se empiecen a tener actitudes y conductas anómalas hacia el cuerpo, el peso y la comida.

Imagen corporal

La imagen corporal positiva

La imagen corporal negativa juega un papel central en el desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria, ya que favorece el que se empiecen a tener actitudes y conductas anómalas hacia el cuerpo, el peso y la comida.

Una imagen corporal negativa puede llevar a seguir dietas restrictivas, que, a su vez, son la puerta de entrada a los trastornos de la alimentación.

A nivel de prevención, muchos programas de intervención se enfocan a este punto. Algunos de ellos tienen éxito  al lograr que adolescentes cambien la actitud hacia sus cuerpos y se sientan más cómodas consigo mismas.

Esto representa una gran ventaja al protegerlas en una época donde los cambios corporales en sí pueden generar conflicto. Sin embargo, cuando ya está presente el trastorno, la imagen corporal negativa no sólo participa en el origen sino también en el mantenimiento de la enfermedad.

De tal forma, para poder lograr un cambio hacia una imagen corporal positiva, es indispensable trabajar en terapia este tema para favorecer que las mejorías permanezcan a lo largo del tiempo.

En muchas ocasiones hay experiencias de vida que han favorecido el que desarrollemos creencias negativas hacia nuestros cuerpos, evidentemente estas creencias son erróneas e irracionales visto desde afuera, pero para quienes ya las adoptaron es difícil poderlo notar. De ahí que sea necesaria la ayuda profesional.

Aunque el trabajo a realizar sobre la imagen corporal suele ser intenso y profundo, aquí les para promover una imagen corporal positiva:

Aprecia todo lo que tu cuerpo puede hacer.

Mantén una lista de 10 cosas que te gustan de ti (cosas no relacionadas con el peso o la apariencia).

Recuerda que la “belleza verdadera” va más allá de la apariencia.

Obsérvate como una persona completa (no por partes).

Rodéate de personas positivas (aquellas que alientan tu crecimiento personal y con quienes te sientes a gusto en la convivencia).

Calla las voces en tu cabeza que dicen que tu cuerpo no está bien o que no eres una buena persona.

Usa ropa cómoda y con la que te sientas bien respecto a tu cuerpo.

Sé crítico sobre los mensajes en los medios masivos de comunicación.

Haz algo bonito por ti misma, algo que le diga a tu cuerpo que lo aprecias (p.ej. un masaje, un baño de lo que sea, una relajación en un parque).

Usa el tiempo que emplearías pensando en calorías, cuerpo o peso en algo que ayude a otras personas. Te hará sentir bien contigo misma.

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