Adicciones en adolescentes

Las adicciones en los adolescentes son un problema que genera gran preocupación entre muchos padres y educadores. El consumo de tabaco, de porros, alcohol y otras drogas…

Adicciones en adolescentes.

Adicciones en adolescentes

Las adicciones en los adolescentes son un problema que genera gran preocupación entre muchos padres y educadores. El consumo de tabaco, de porros, alcohol y otras drogas, así como el número desmesurado de horas que pasan delante de la pantalla de ordenador puede llevar, si no hay control a un problema mayor de dependencia.

Abuso de sustancias
La adicción y dependencia de sustancias nocivas, en los días de hoy se está convirtiendo en un grave problema para muchos jóvenes y famlias.
Hay diferentes tipos de adicciones, pero las más comunes y por las que más se suele consultar son:

-Consumo de Cannabis
-Consumo de Cocaína
-Consumo de otras sustancias, como drogas de diseño
-Consumo de Alcohol

Hay diferentes motivos por los que los jóvenes consumen, uno de los más frecuentes es empezar porque los amigos también lo hacen y así uno se siente integrado en el grupo, lo que además implica un estatus en el mismo. Esto ligado a la falta de autoestima suele ser algo habitual entre los adolescentes. También se dan casos en los que el consumo está ligado a problemas familiares, de habilidades sociales o problemas personalesde otra índole.

Los motivos para consumir sustancias adictivas pueden ser muchos y en ocasiones, no sabemos exactamente lo que provoca el consumo. Lo que sí es cierto es que se puede dejar, y la ayuda externa suele funcionar, tanto con los jóvenes como con sus familiares. Los padres son una herramienta imprescindible para ayudar a sus hijos, pero es muy importante que estén asesorados porque ante el desconcierto, la impotencia y las ganas de cambiar lo que no les gusta, también pueden generar en sus hijos reacciones de aún más consumo.

Adicción a Internet
No es lo mismo el uso de Internet que el abuso. Hablamos de adicción a Internet cuando esta actividad interrumpe o distorsiona la ejecución de otras tareas habituales que hasta el momento se venían realizando con total naturalidad.

Internet es el medio por el que nos comunicamos más rápido y con más cantidad de gente, y los adolescentes saben cómo sacarle partido a esto, así que, una vez más a los padres les puede resultar complicado saber si sus hijos, maestros expertos de esta herramienta, la están utilizando adecuadamente. Sin embargo, deben fijarse en los cambios significativos que se producen en sus hijos y no engañarse cuando hay algo que llama la atención. El cambio de intereses, las horas en la habitación, el descenso en el rendimiento académico, las horas a las que se desconectan a la noche para ir a dormir, la irritabilidad que sienten cuando se les dice que apaguen el ordenador, las horas en las que el ordenador permanece encendido aunque estén realizando otro tipo de actividad… Hay muchas señales por las que los padres se pueden dar cuenta de que sus hijos están abusando de Internet.

El generar buenos hábitos en los hijos antes de llegar a la adolescencia es una buena manera de prevenir este tipo de problemas, pero muchas veces, se nos va de las manos y nos encontramos que los hijos han llegado a estas edades y están enganchados a Internet o a videojuegos. Los chat y las redes sociales están generando problemas de abuso entre los jóvenes. El hecho de poder hablar en grupo, de obtener respuesta inmediata o casi inmediata por parte de los amigos, el hablar con los amigos de tus amigos… Todo esto hace de Internet una herramienta atractiva que hay que aprender a controlar antes de que te controle a ti.

Este tipo de dependencia o abuso de Internet en los jóvenes afecta de manera negativa y daña las relaciones familiares y todo su entorno. Si hay sospechas por parte de los padres o se sienten preocupados porque observan que sus hijos están abusando de Internet, sería muy aconsejable que contactaran con un profesional que establecerá la terapia adecuada para evitar que estos hábitos se hagan cada vez más difíciles de tratar.

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